lunes, 24 de junio de 2013

“Los jubilados somos otra vez el jamón del sándwich”

22/06/13  -  Clarin

Aprovechándose del desconocimiento, y en forma inconsulta, una vez más por contratos firmados entre el PAMI con sanatorios, se cambia el lugar de atención e internación de los afiliados (mal llamados “beneficiarios”). Otra vez los jubilados se convierten en el jamón del sándwich.

Como ocurrió en 2000, que distribuyeron a los médicos de cabecera junto a sus cupos a entidades privadas, la historia vuelve a repetirse, pero esta vez afecta sólo a los jubilados.

Esto es así: el afiliado que tenía asignado la red de hospitales municipales va a hacerse una rutina, una placa radiológica o una interconsulta con un especialista y es en ese momento en que se le informa que ya no pertenece a dicha entidad.

Sorprendido, el afiliado concurre al distrito correspondiente donde se le confirma el hecho, le reemplazan la credencial y lo reempadronan a una entidad privada.

Al no tener capacidad de reacción, los jubilados aceptan sin mediar planteamiento alguno al respecto. ¡Error! El afiliado debe exigir ser restituido a la entidad hospitalaria porque: 1) Nunca fue consultado; 2) Ya vimos con la crisis del 2001, cómo eran tratados los “beneficiarios” por los sanatorios que les dieron la espalda por falta de pagos y quebrantos comerciales y durante esos 8 meses de crisis los hospitales fueron los que estuvieron para contenerlos y atenderlos.

Como en nuestro país “el nunca digas nunca” es moneda corriente, el mejor consejo a dar es el de no convalidar el avasallamiento sobre los derechos a la salud, no permitiéndoles repetir sus negociados donde muchos empleados del PAMI son partícipes necesarios en los mismos aunque luego se digan “víctimas”.

Carlos Carnevale carlosevcarnevale@gmail.com Voces, reclamos y esperas de jubilados
Soy jubilada. Un día llamé al 138 de PAMI para consultar sobre los lugares dónde vacunarme y lamentablemente me informaron que las vacunas para la tan temida gripe ya se terminaron en la Capital. Entonces me aconsejaron ir a comprarla a la farmacia (¿?). Hasta hace pocos días el Gobierno publicitaba por todos los medios que había vacuna para todos, que por favor los grupos de riesgo fueran “corriendo” a vacunarse.

Bueno, yo corriendo no pude ir, pero aunque mis piernas y mi espíritu hubieran querido hacerlo el resultado habría sido el mismo. Me gustaría que algún funcionario responsable del sistema de salud explicara esto. No hay nada que hacer ... a los viejos nos quieren liquidar de a poco.

Diana Antonioli daisyalvarez13@hotmail.com.ar Somos jubilados y creemos que estamos siendo perjudicados injustamente por Aerolíneas Argentinas y solicitamos ser atendidos por algún responsable de la compañía, que nos escuche y pueda darnos una solución.

Volviendo desde Miami a Buenos Aires, en el último enero, despaché el equipaje junto al de mi esposa. Dos valijas chicas de 17 kilos cada una, aproximadamente, y una caja de 19cm x 59cm x 98cm, de unos 15 kilos. Asistiéndonos el derecho de dos valijas de 23 kg. a cada uno, o sea 4 valijas de 23 kilos entre ambos.

De acuerdo a nuestros derechos, no sobrepasábamos ni el volumen ni el peso permitido por pasajero. No obstante, la persona que nos atiende nos cobró 100 dólares por la caja.

Nuestros reclamos fueron desoídos al punto de insinuarnos de mala manera que debíamos abandonar la fila si no pagábamos. Frente a la presión debimos abonar. Al regresar hicimos el reclamo (N° 169597-0) aportando todos los datos que se requieren, demostrando que tenemos razón, ya que la misma aerolínea nos informó lo que nos correspondía transportar en volumen y en peso cada uno. Sin embargo, seguimos esperando una respuesta fundamentada.

David Naón donaon@hotmail.com Un papel escrito en la mano que dice C 23, R 117 o J 446, debajo alguna referencia a la cantidad de personas que tienen en espera antes de que les toque el turno para cobrar. Hijos hablando en voz alta para explicarles a sus ancianos padres o madres dónde deben esperar, tal vez una hora o más. La escena no termina simplemente ahí: b astones o trípodes por doquier, para evitar caídas y que hacen lento el paso ante cualquier llamado de los empleados.

Asientos que no alcanzan en alguna sucursal bancaria y en otras a esperar haciendo cola afuera, con el sol del mediodía en verano y dos grados en las mañanas de invierno. Cajeros electrónicos que exceden los conocimientos tecnológicos de algunos abuelitos y firmar mensualmente recibos en concepto de “supervivencia”. Si no, la jubilación o pensión será reenviada a la ANSeS, que será testigo de esta escena pero multiplicada por otras realidades sociales.

Frente a esto, la buena voluntad de los empleados bancarios se valora, pero no alcanza para hacer la vida más fácil a los jubilados.

Digo yo: ya que se les ha vetado por la Presidenta la ley que les daba el 82% móvil y que los algo más de $ 2.000 (que cobra el 70% de los jubilados) sólo cubren algunas de sus necesidades básicas, ¿no es posible diseñar por los administradores de la ANSeS, jóvenes universitarios, con estudios de posgrado, un sistema de cobro más sencillo para nuestros viejitos?

Miguel Angel Reguera miguelreguera@yahoo.com.ar Como día a día son más y más las organizaciones no gubernamentales y particulares que hacen aportes para ayudar a los necesitados con toda humildad, anónimamente, sin hacer ningún alarde, sin buscar ningún rédito político, y sobre todo sin hacer uso de la cadena nacional de radio y televisión, desearía saber, respetando su anonimato, cuál es el monto aproximado de dichos aportes.

En numerosas oportunidades la Presidenta difundió cifras destinadas a ayuda social, pero las mismas se ejecutaron a medias o jamás llegaron al destino publicitado y, un claro ejemplo lo tenemos en el emprendimiento “Sueños Compartidos”, donde, por falta de controles, fueron a parar a manos que no les correspondía.

Yo, como muchos otros jubilados, deseo saber dónde fueron a parar nuestros fondos de reserva ya que su distribución entre nosotros, que es lo que corresponde, nos permitirá vivir con la dignidad que usted Presidenta nos quita siempre que se da la oportunidad y que piensa, erróneamente que son nuestros hijos quienes tienen que mantenernos.

Amílcar Balmaceda rambalamil74@yahoo.es

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